En pocos días termina una gestión necrófila de gobierno hasta ahora nunca vista en nuestro país, casi podría decirse que el despacho presidencial durante estos últimos cuatro años ha sido una necrópolis.
Ni dudar que nuestros muertos deben ser respetados si se ganaron el mismo en vida, pero hasta no hace mucho era impensable que la necrofilia fuera un buen negocio político.
Hoy vemos que ayer fué recibida en el despacho presidencial la esposa de Fuentealba, el maestro muerto en Neuquén. Es cierto, es un acto de caridad. Pero no nos estaremos excediendo en la gestión oficial de acompañamiento de duelos?
El país se está sembrando de muertes injustas todos los días, es más, hoy corre peligro de muerte la vida del Subsecretario de Estado Jorge Rivas solamente por actuar como cualquier ciudadano que sale a la calle y no sabe si vuelve.
No será momento de recordar que en todo país civilizado el uso legítimo de la fuerza le corresponde al Estado? Pensamos seguir confundiendo orden con represión ilegal?
La experiencia de una generación de niños sin límites la estamos experimentando en las complejidades que hoy muestra la generación de jóvenes. Queremos repetir esta experiencia en la sociedad? No corremos el riesgo de ser responsables de otro genocidio, mas encubierto, pero genocidio al fin?
No nos estamos excediendo? La sociedad es una cadena de relaciones articuladas con sus normas y autoridades a respetar, si esto no es así la consecuencia es el caos.
Cuidado! Recordemos lo que decía el General Perón: "El hombre es bueno, pero si se lo controla mejor".